Opinión de "Kingsman: El círculo de oro"

 


Este fin de semana, en uno de esos momentos en que estás buscando qué ver en el catálogo de Netflix, apareció la segunda parte de una película que me gusta un montón: Kingsman.

Admito que, cuando salió, no me llamó mucho la atención, tenía la sensación de que iban a estropear un buen producto alargando una trama que se había cerrado ya, hablo de la reaparición de Harry que, cómo no, resulta que sobrevivió a un balazo en la cabeza.

En esta secuela, Kingsman se enfrenta a su destrucción a manos de Poppy y con la ayuda de Charlie, el antiguo aspirante a agente de Kingsman que vimos en la primera película. Sin recursos ni más agentes, Eggsy y Merlín se ven obligados a recurrir a la ayuda de Statesman, sus primos espías estadounidenses, para vengar a los suyos y evitar que la nueva villana de turno se apodere del mundo una vez más.

Después de haberla visto, debo decir que no está tan mal como había creído. Siguen en su línea de parodiar las películas de espías con objetos extravagantes de tecnología superavanzada, escenas de acción exageradas pero bien ejecutadas y entretenidas y personajes curiosos. Si bien Poppy no me parece un villano tan carismático como Valentine (es que es difícil superar a Samuel L. Jackson), me gustó su vena psicópata combinada con su gusto por la ambientación de los años 50. Dicho esto, me decepciona que en la portada salga Channing Tatum para una única escena de acción, aunque la participación de Pedro Pascal es más que satisfactoria.

Debo añadir también que me encanta que Eggsy haya seguido manteniendo su relación con la princesa de Suecia en vez de ir al fácil romance que podría haber sido con Roxy. Una amistad maravillosa. Por no hablar de la intervención de Elton John en la película, adoro su cameo.

En definitiva, no es la mejor secuela del cine, pero mantiene su humor y es entretenida. Dadle una oportunidad si os gustó la primera.

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