Sweet bite
Naruto se dejó caer en el sofá con una sonrisa satisfecha y una sensación ligera en el cuerpo. El fin de semana iba como la seda. Esa mañana, su lado más instintivo había despertado más que feliz al darse cuenta de que su aroma se había mezclado con el de Sasuke durante la noche; no era una marca de apareamiento, pero, de momento, se contentaba con eso. Habían pasado la mayor parte del día cazando. Ya no le molestaba tener menos rasgos animales que el resto, sin embargo, le gustaba rastrear, acechar y dominar a su presa, como cualquier depredador, especialmente si estaba hambriento. En todo caso, de vez en cuando envidiaba la capacidad de cambiar de forma, debía de ser genial el aumento de fuerza y velocidad, la sensación de fundirse con el bosque y rendirse a la naturaleza animal. Solo correr, rastrear, cazar. Lo bueno era que, cuando se sentía así, podía recurrir a Sasuke. Había estado montando en su lomo desde que era un cachorro y, cuando supieron que no podía cambiar, ...