Opinión de "El Pozo de la Ascensión"

 


ADVERTENCIA: Este post contiene SPOILERS de El Imperio Final.

El Pozo de la Ascensión es la segunda parte de la trilogía Nacidos de la Bruma (Era 1) y sigue a Vin y su banda de ladrones, ahora convertidos en gobernadores y protectores de la ciudad de Luthadel, mientras tratan de defenderla de otros nobles que pretenden apoderarse del trono y aprenden a buscar su nuevo lugar en la sociedad como dirigentes y políticos.

No sé por qué fui tan ingenua al comenzar la novela, era evidente que las cosas no serían tan fáciles, pero, por alguna razón, me confié pensando que no podía haber problemas más grandes que el Lord Legislador... Pero sí, los hay, y uno detrás de otro además. Mientras que El Imperio Final se tomaba su tiempo para enseñarnos cómo funciona el mundo y permitía a Vin integrarse poco a poco en su nueva familia de ladrones, aquí hay que apagar incendios como buenamente pueden los personajes. Pese a que no tiene el tono de una fantasía oscura y siguen habiendo momentos agradables, la acción es constante y rara vez los personajes están quietos.

En otras palabras, es una gran segunda parte que resuelve su trama política al mismo tiempo que nos prepara para el estallido final de la tercera entrega, que parece prometer un enemigo aún peor que el propio Lord Legislador.

Las tramas

La novela nos sitúa un año después tras la rebelión skaa, donde encontramos en el trono a un Elend ansioso por establecer un gobierno basado en sus ideales, pero, al mismo tiempo, poco preparado para liderar y con una inestabilidad política que se hace patente cuando el ejército de su padre aparece a las puertas de la ciudad para tomarla.

La trama política de la novela sirve para enfrentarnos a la cruda realidad: no basta con ganar una rebelión, hay que saber establecer un nuevo gobierno estable con líderes firmes e ideas muy claras. Me parece una de las mejores ideas para una segunda parte, ya que las historias épicas se resuelven con el héroe venciendo al mal y punto, pero aquí esta historia permite crear conflictos internos como la división entre los miembros de la Asamblea de Elend, divididos entre defender una ciudad para proteger sus derechos o entregarla a Straff siendo conscientes de que ahora carecen de un ejército entrenado que pueda defenderla ante un noble más experimentado y con más efectivos.

Además, vemos cómo los miembros de la banda tienen que lidiar con sus nuevas vidas: ya no son ladrones preocupados por su banda, sino responsables de un pueblo entero, y las conversaciones entre ellos delatan los inconvenientes de su situación actual, pero también se sienten atados a ella. Sirve muy bien para profundizar en personajes como Brisa y para desarrollar a otros como Elend y la propia Vin.

Por supuesto, no faltan los conflictos externos, entre los que hay que destacar a Straff y a otros pretendientes al trono del Lord Legislador, y que sirven para mantener a la ciudad en un constante jaque y a maniobrar en un terreno en el que, claramente, no tienen la ventaja.

La segunda trama carece de la acción constante en la primera, pero, aun así, se mantiene presente en todo momento a través de Vin y Sazed. Las brumas están cambiando, ahora aparecen de día en algunas zonas del imperio y se cree que está matando a gente. Los poderes de Vin le permiten ver a un extraño espectro y empieza a sentir unos misteriosos pulsos que parecen llamarla.

Mientras tanto, Sazed encuentra el testimonio de Kwaan en un monasterio sobre Alendi, el Héroe de las Eras, que podría darles más pistas acerca de por qué lo traicionó y qué debía suceder con el Pozo de la Ascensión.

Las dos tramas dan muchísimo juego para el desarrollo de los personajes y una sensación de alerta constante, con esa expectación de que todo puede estallar en cualquier momento y, una vez más, Brandon Sanderson demuestra su habilidad para ofrecernos unas últimas cien páginas trepidantes donde nos resuelve la trama política y nos deja preparado el escenario para arreglar la segunda en su siguiente libro.

Ampliando el mundo con nuevas criaturas y las leyendas de Terris

En El Imperio Final se nos presentó la figura de los kandras al final con OreSeur, que estaba al servicio de Kelsier, pero no supimos gran cosa de ellos. En esta segunda parte, el kandra se pone al servicio de Vin, lo que nos permite aprender mucho de estos espectros de la bruma evolucionados, expertos en cambiar de aspecto e imitar a los humanos mientras les sirven a través de su misterioso Contrato.

Por otro lado, hay otras criaturas que tan solo se mencionaron de pasada, los koloss, bestias que obedecían al Lord Legislador y que se usaron para aplastar a sus enemigos. No diré mucho sobre ellos para evitar los spoilers, pero me ha parecido muy interesante su reciente evolución y espero con ganas que el autor nos explique más sobre ellos en la próxima entrega.

Para terminar esta parte, la segunda trama de la novela nos da acceso a algunos de los secretos sobre la profecía del Héroe de las Eras y la Profundidad; pese a que no todavía no se ha explicado todo, el final parece aclarar dónde nacieron los alománticos y el objetivo de la profecía, así como el motivo por el que Kwaan traicionó a Alendi.

Los personajes

Me emociona decir que Elend ha sido una agradable sorpresa. Era un personaje más bien secundario en la primera novela y admito que no era de mis favoritos (desconfié mucho de él durante gran parte de la novela). Estaba un poco reticente cuando vi su nuevo protagonismo en esta parte, pero me alegra decir que se ha convertido en mi favorito de esta novela: su desarrollo de cara a mejorar como líder por amor hacia su pueblo es genial y creo que su momento con Jastes y su decisión final en Kredik Shaw dice mucho acerca de su evolución.

La otra gran sorpresa ha sido Brisa. Me había engañado por completo, justo como quería el personaje, pero resulta tener mucha más profundidad y nobleza de la que me pensaba. No será un héroe al estilo de Vin y, sin duda, es mucho más humano (en el sentido de que haría lo mismo que probablemente la mayoría de nosotros en una situación como en la de Luthadel); aun así, es muy interesante conocer de pasada su trasfondo y por qué se unió a la banda de Kelsier, así como la manera en la que percibe lo que significa ser un aplacador.

Hay dos personajes que merecen una mención especial: Tyndwil y Zane. La primera es una terrisana, como Sazed, experta en historia y biografías y aparece para enseñar a Elend cómo ser un buen rey... o, más bien, un rey efectivo (lo que le hacía mucha falta). Pese a su dureza, sus diálogos me han parecido muy interesantes y creo que tiene razón en muchas cosas incluso cuando parecen crueles (aunque, teniendo en cuenta el contexto y el mundo en el que están, tampoco es que puedan permitirse elegir alegremente).

Por otra parte, tenemos a Zane, el nacido de la bruma de Straff y que aparece como uno de los antagonistas. Sin embargo, su relación con el noble siempre hace dudar en qué bando está realmente, lo que añade interés a la novela. Ya desde el principio no inspira mucha confianza y es evidente que no es alguien a quien le tiemble el pulso a la hora de matar, pero, aun así, tiene cierto carisma que se incrementa a medida que sabemos más de él... aunque no por ello le dejaría acercarse mucho, la verdad.

Su relación con Vin es lo que más me ha provocado sentimientos contradictorios. Se supone que ella es una persona desconfiada por naturaleza; sí, ha aprendido a confiar en los miembros de la banda y en Elend, pero sigue recelando de otros personajes como OreSeur, Alrianne y Demoux, sin embargo, con Zane es diferente a pesar de que es una nacido de la bruma y sin duda el asesino de algún noble. Puedo entender que vea en él ciertas cosas de Kelsier y represente lo que se supone que ella debe ser, pero de ahí a fiarse tanto de él... Me escama un poco, aunque no lo considero un error por parte del autor ya que ella misma tiene su propio conflicto de identidad y cierta inseguridad sobre su relación con Elend, por lo que el cúmulo de cosas pueden haberla colocado en una posición de debilidad. Lo dicho, me genera algunas contradicciones, pero disfruto aun así del conflicto que crea.

Por último, creo que es importante hablar de Kelsier. Me encanta cómo sigue impregnando la novela a pesar de que murió en el libro anterior: sus amigos siguen recordándolo y maldiciéndolo por la responsabilidad que les dejó, Vin lo recuerda muy a menudo como padre, maestro y un nacido de la bruma que la entendía, Elend siente su sombra como la figura que tendría que haber gobernado su pueblo e incluso está presente entre los skaa como un dios protector.

La acción y el ritmo

Ya he dicho en otras ocasiones que Sanderson me parece una gran elección para empezar a leer fantasía porque tiene un ritmo ligero sin ser acelerado, te da tiempo a asimilarlo todo sin que la lectura se convierte en algo denso, complicado o aburrido. Y sí, he dicho que esta novela parecía una sucesión de incendios que hay que ir apagando como se pueda, pero eso no evita que haya tiempo para asimilarlo todo... lo que provoca que seas consciente en todo momento de la cantidad de problemas que tienen los personajes encima y que no tienes ni idea de cómo van a resolver, lo que a mí me produjo cierto estrés y descubrir que tenía una vena dictatorial que no sabía que no tenía (menos mal que no me dedico a la política).

Para terminar, y esto es un gusto muy personal, diré que, pese a que no siento que haya habido enfrentamientos tan espectaculares como el Kelsier contra el inquisidor o Vin contra el Lord Legislador, tampoco es como si la acción decayera y, de todos modos, me gusta la batalla final. No tendrá los tintes más crudos que podría tener una fantasía oscura, pero no faltan muertes ni sensación de desesperanza, de saber que están resistiendo a pesar de no tener oportunidades y que simplemente lo hacen por no rendirse (aquí Clubs tiene, en mi opinión, el mejor discurso de toda la novela).

Conclusión

Para mí ha sido una gran segunda parte que nos recuerda que no basta con vencer al Señor Oscuro del momento, sino que hay mucho que hacer después de vencer y que las amenazas pueden venir no solo del exterior, también de tu círculo interno y de tus propias inseguridades. El estilo del escritor garantiza una lectura muy entretenida con personajes interesantes y algunos giros sorprendentes, por no decir que nos deja el escenario ya preparado para la última entrega.

Como ya he dicho varias veces, la obra de Sanderson tiene muchos libros con los que está bien iniciarse en la fantasía o en la lectura y esta trilogía no es la excepción. Si ya habéis leído el primero, echadle un vistazo a El Pozo de la Ascensión, os dejará con los dientes largos.

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