La venganza de "Joana E."

 


Rara vez hablo de los libros que leo en la universidad, pero este me gustó tanto que se lo merece. No tendría que sorprenderme, teniendo en cuenta que su autora, Maria Antònia Oliver, forma parte del grupo de escritores Ofèlia Dracs (Negra y consentida es de mis recopilatorios favoritos y sigue conteniendo, para mi gusto, el mejor crimen de la historia), pero, teniendo el cuenta el tema, iba un poco con pies de plomo. Ahora os cuento.

La trama

Joana E., nuestra protagonista, es hija de una familia privilegiada en Mallorca, con varias fincas y una buena fuente de ingresos que proviene de su padre, que es médico y posee una clínica. Joana nos narra, ya mayor y a punto de casarse por segunda vez, desde su óptica más experimentada, todos los errores que creyó cometer de joven cuando, a la muerte de sus padres, con tan solo 18 años, fue testigo de cómo los buitres de sus parientes se enzarzaban por cobrar su herencia, de la que ella era la única beneficiaria.

Joana, presa del dolor por la muerte de sus padres y sin haber tenido oportunidad de ganarse la vida por sí misma, se ve atrapada bajo la custodia de su tía Carmen, primero, que a lo largo de su vida hará todo lo posible por causarle daño y quitarle toda la herencia posible, y después de su marido, treinta años mayor, que solo buscaba la clínica de su padre.

La novela, basada en una historia real según la autora, nos cuenta las alegrías y las penas de Joana, que debe abrirse paso en la vida antes y después de la Guerra Civil Española, haciendo hincapié en la situación de la mujer, sus pocas opciones de supervivencia y cómo sus sentimientos luchan entre esta y lo que realmente desea.

Los supuestos errores de juventud

Una de las cosas que más me gustan de esta novela es la forma en que la Joana mayor ve a su yo joven, sobre todo porque puedo entender cómo se da cuenta de los errores que cometió, a pesar de que, en muchos casos, tuve la sensación de que no estaba siendo justa consigo misma.

Con 18 años y habiendo perdido a sus padres, Joana cae en una profunda depresión que la deja a la deriva. Siendo de una familia acomodada, no ha trabajado nunca ni sabe cómo ganarse la vida, no comprende la importancia de la herencia que le han dejado sus padres ni entiende cómo funciona el mundo. Su tía Carmen se hace cargo de ella, esperando una oportunidad de conseguir la herencia de alguna manera, y la mete en un ambiente aún más depresivo revelándole que sus padres no eran sus verdaderos padres, sino que era adoptada, obligándola a ir a la iglesia todos los días y sumiéndola en una casa oscura, alejándola de amigos y otros parientes que busquen su dinero.

En ese momento, ella estaba todavía de duelo por sus padres y deseosa de huir de su tía, pero tampoco sabía cómo hacerlo, y la oportunidad se presenta con la aparición del Doctor Lligorra, un médico treinta años mayor que ella que se dedicar a cuidar de su salud y ayudarla a salir de la tristeza en la que se había sumergido.

Parecía buena persona, así que, cuando le ofrece a Joana casarse con ella, acepta, esperando escapar de su tía y con la esperanza de un matrimonio al menos agradable, con un hombre que la trataría bien... Sin embargo, en cuanto se lleva a cabo la ceremonia, el hombre le deja claro que solo quería la clínica de su padre y que le había dado parte de su herencia a su tía como parte del trato para que pudieran casarse. Le deja claro que no quiere tocarla y que podrá hacer su vida como quiera, que él no se interpondrá siempre y cuando haya discreción.

Este es uno de los primeros errores que comete Joana y, sí, siendo la heredera, podría haber echado a Carmen de su casa y vivir cómodamente sola con su herencia y casarse con quien quisiera, incluso con un buen partido de otra buena familia, pero, en el estado en el que estaba, tal como lo leí yo, sentía que estaba demasiado vulnerable para tomar buenas decisiones o hacer nada por su propia cuenta.

Lligorra demostraría ser el peor error que cometió porque, aunque a primera vista trató muy bien a Joana, dándole cualquier capricho que pidiera y sin abusar nunca de ella, las cosas se ponen feas después. Ella se enamora de otro hombre y el médico se pone hecho una fiera, jurando que se las pagaría algún día y, sí, la oportunidad le llega cuando se ve sola y con un hijo al que criar nada más empezar la guerra, un escenario aterrador para una mujer sola sin protección alguna.

Joana lo ve como otro error, pero yo creo que, a pesar de que Lligorra se revela como un fascista y Joana se ve obligada a fingir un feliz matrimonio y rodearse de gente con una mentalidad que desprecia, temiendo por cómo se va a criar su hijo, aquí pienso que no tenía otra opción. Sabiendo cómo acabaron muchos amigos suyos, solo fue cuestión de tiempo que la fusilaran y entonces su hijo se habría quedado huérfano y a saber dónde habría acabado, si es que hubiera salido con vida de la guerra.

Una vez pasado lo peor, ya libre de Lligorra y empezando a tomar por fin sus propias decisiones (hasta el momento había dejado que otros decidieran por ella), sus parientes regresan para arrebatarle todo lo que pudieran de la herencia. Joana intenta luchar los primeros años (ganando a veces y perdiendo otras), pero al cabo de diez largos años con abogados y pleitos, agotada, decide que les dará todo excepto una casa de sus padres en la que fue especialmente feliz.

De nuevo, Joana lo ve como un error, y sí, lo entiendo; igual que hizo cuando era joven, tendría que haber luchado por su herencia hasta el final, pero también comprendo lo cansado que tuvo que ser pasar años y años en juicios por la herencia, con abogados, jueces y discusiones y más discusiones con unos parientes de los que no quería saber nada, todos buitres que no eran familia de sus padres, a los que dieron la espalda, a pesar de que ellos sí tenían un vínculo de sangre del que ella carecía.

La Joana que nos narra la historia desde su visión más experimentada por los años es más sabia y entiendo por qué piensa que muchas de sus decisiones fueron errores, pero la mayoría de ellos son comprensibles y, a menudo, tuve la sensación de que, en esa situación, no podía hacer gran cosa. Además, teniendo en cuenta el final, creo sinceramente que ella salió ganando al final.

La situación de la mujer y las "contradicciones de mamá"

Siempre que pienso en la situación de las mujeres, me sorprende mucho el gran salto que hemos dado. Mi padre pone siempre el ejemplo de su madre: en los 80, mi abuela no podía ni siquiera cruzar la plaza del pueblo porque "es donde están los hombres", es decir, era donde estaba el bar y se consideraba "atrevido" que una mujer pasara por allí. Su profesora de francés (en Francia la cosa estaba más avanzada) era considerada una prostituta porque no tenía ningún problema en ir al bar a tomar algo.

Para que os hagáis una idea de lo mucho que han cambiado las cosas en España en 40 años. Así que, tras esta anécdota, imaginaos cómo eran las cosas para las mujeres durante la posguerra. Podían trabajar, pero fueron muy pocas las que lograron ganar una pequeña fortuna por sí mismas, como la propia Joana que, influenciada por las ideas feministas que le enseñó su madre, aceptó abrir su propio negocio con una amiga (a los 40 años) y contratar únicamente a mujeres, para ayudarlas a conseguir una cierta independencia y contribuir al movimiento, aunque fuera solo un poco.

Si bien su madre le enseñó estas ideas y fue una de las contadas mujeres cultas de su época, la propia Joana se da cuenta de que, pese a defender la independencia de la mujer, ella misma no trabajó nunca, viviendo de su marido, y que tampoco se preocupó por animarla a trabajar o a profundizar sus estudios, sino que se dedicó a consentirla, convencida de que estaría siempre bien cuidada, ya fuera por ella o por su herencia, y que no necesitaría hacerlo.

Es una idea que me llama mucho la atención, cómo la madre de Joana apoyaba este nuevo movimiento y, sin embargo, estar atada todavía a las viejas costumbres. Con su hija ocurre algo similar, en parte debido a su juventud y a su propia forma de lidiar con su vida: Joana permite que Carmen y después Lligorra tomen las decisiones, paralizada por el dolor primero y después conformándose con el matrimonio insípido del doctor, para después dejar que su amor por Miquel la guiara, la única felicidad verdadera que había conocido tras la muerte de sus padres. Solo al verse sola y sin la protección que le daba Lligorra es cuando se da cuenta de que tiene que tomar ella las decisiones.

El tono de la venganza 

Puede parecer todo muy dramático por lo que estoy contando (que lo es), pero lo cierto es que el tono de Joana y, por tanto, de la novela, es en general sarcástico y puede ser muy ocurrente, me encanta cómo insulta a Carmen, Lligorra y sus parientes mientras cuenta la historia, y, sobre todo, el principio de los capítulos, donde nos enseña el desarrollo de su segunda boda. Su venganza tiene una voz más brillante y enérgica, la voz de un personaje que ya ha superado todo lo que le han echado y que es su turno de privar por fin a sus parientes de lo que han buscado de ella toda la vida, lo que le queda de la herencia.

No os lo cuento porque la sorpresa me hizo reír incrédula y regodearme con Joana de devolvérsela a su familia, lo cierto es que terminé la novela con una sensación de divertida satisfacción.

Conclusión

No la he leído en castellano aprovechando que hablo catalán y esta novela está escrita en mallorquín, pero estoy segura de que la disfrutaréis igualmente con su traducción. No es muy larga, solo tiene 11 capítulos y yo la disfruté mucho, me sentí muy identificada en la forma en cómo juzgamos a nuestras versiones jóvenes y me hizo ser un poco más comprensiva conmigo misma por errores que sentía que había cometido entonces.

Os la recomiendo mucho, es muy sencilla de leer y tampoco necesitáis un vasto conocimiento de la España de esta época para entender lo que ocurre, Joana ya se ocupa de eso. Tampoco es una novela dura, así que no os preocupéis, la disfrutaréis, sobre todo los dos últimos capítulos ;)

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