Opinión de "El Retorno del Rey"

 


Por fin puedo decir que oficialmente he terminado El Señor de los Anillos, algo que tenía pendiente desde tiempos inmemoriales, y puedo decir con mucha satisfacción que ha sido una lectura preciosa y emotiva. Sigo comprendiendo que no sea una lectura fácil, después de todo, es un libro escrito a principios del XX y publicado en el 54, nos separa casi un siglo de diferencia, pero para mí ha sido muy bonito teniendo en cuenta que las películas fueron las que me introdujeron en el mundo de la fantasía, y ha sido muy bonito ver la fuente original.

Tramas oscuras

Probablemente es la parte más oscura y desesperanzadora de todas: Aragorn debe separarse de los Rohirrim junto a Legolas y Gimli para recorrer los senderos de los muertos y reclamar el juramento de los hombres de las montañas, Pippin es testigo de la decadencia de Gondor y la locura de Denethor, Merry cabalga con Rohan hacia una batalla que no es seguro que puedan ganar y Sam y Frodo, ahora sin la guía de Gollum, deben apañarse como puedan para llegar al Monte del Destino y cumplir su misión aunque les cueste la vida. Todo culmina en la batalla desesperada frente a la Puerta Negra.

Como ocurría en Las Dos Torres, la primera parte de la novela se centra en las tramas de Aragorn, Legolas y Gimli, y Pippin y Merry.

El recorrido del humano, el elfo y el enano empieza en Rohan, pero se separan de los jinetes para unirse a los últimos Dúnedain, de la raza de Aragorn, y los hijos de Elrond para buscar más efectivos que puedan ayudarlos en su lucha contra las tropas de Mordor. Luego, los encontramos en varias batallas para, finalmente, ver la llegada de Aragorn a Gondor.

Mientras tanto, Merry permanece en Rohan como escudero del rey Theoden y siendo testigo de la tristeza fría de Éowyn y los ánimos bajos antes de la batalla en los Campos del Pelennor. Pippin, en cambio, llega con Gandalf a Gondor y vemos a través de sus ojos la grandeza olvidada de Gondor y su gente, tan orgullosa como desesperanzada. Esa parte ha sido la que más me ha gustado porque se toma su tiempo para que sintamos esa especie de aura depresiva sobre un reino que recuerda lo grande que fue y cómo ha ido cayendo desde que el linaje real desapareció.

Todas estas tramas convergen al final en la batalla de los Campos del Pelennor para dirigirse después a Mordor con el convencimiento de que es una batalla suicida, una distracción para que Frodo pueda cumplir su misión. La desesperanza crece aún más cuando el portavoz de Sauron les muestra la cota de mithril de Frodo, que perdió cuando fue apresado por los orcos (aunque esto aún no lo sabemos), pero, aun así, deciden seguir adelante. El hecho de que esta parte termine con el ejército totalmente rodeado, hace que realmente tengamos la sensación de que van a perder.

Después, regresamos con Frodo y Sam. Frodo había sido atacado por Ella-Laraña y había quedado paralizado, por lo que los orcos que lo encuentran se lo llevan para registrarlo. Tras el rescate de Sam y con el anillo a salvo, deben atravesar la tierra de Mordor haciéndose pasar ellos mismos por orcos y con Gollum al acecho. Los paisajes son todos yermos, el agua viscosa y nauseabunda, sin apenas nada que comer excepto las provisiones que les dejó Faramir y lo que les queda de pan élfico. La sensación de que van a morir de hambre o cansancio es constante, al igual que la exposición, como si estuvieran a punto de ser descubiertos en cualquier momento.

Me pareció la parte más tensa y peligrosa a pesar de que no hay grandes batallas, un enfrentamiento indirecto a un paisaje lúgubre e inhóspito repleto de enemigos en el que, esta vez, nadie acudirá en su ayuda.

Sobre el saneamiento de la Comarca

Puedo comprender los comentarios respecto a que el final de esta novela se alarga por los capítulos dedicados a la conquista de Saruman de la Comarca, sin embargo, admito que a mí me gustaron mucho por el hecho de que ves el implacable cambio de los hobbits. Se ríen de los bandidos que intentan detenerlos, como diciendo: "me he enfrentado a orcos, trolls y nazguls, ¿y este mortal que no puede aspirar ni a lamerle las botas a Aragorn quiere quedarse mi casa? ¡Sí, hombre!".

Los vemos luchando ellos mismos con sus espadas y creando estrategias que aprendieron de sus antiguos compañeros y de los lugares que visitaron. Es cierto que me fastidia un poco la compasión de Frodo, creo que aquel no era momento de ser muy piadoso teniendo en cuenta que estos hombres iban a usar la fuerza porque subestimaban claramente a los hobbits, aunque también entiendo que haya vuelto medio enfermo por la carga del anillo y que ya había pasado por mucho como para ahora presenciar más violencia y muerte.

Diferencias de las películas

Es una pena que no pudieran pararse un poco con Merry y Pippin. El primero se convierte en escudero del rey hasta el punto de que prácticamente llegan a considerarse padre e hijo y el segundo, como he dicho antes, proporciona un buen contexto histórico de Gondor que hace que se entienda la situación de la ciudad antes de la llegada de Aragorn y su importancia.

También es una lástima no haber visto el pique entre Gimli y Éomer sobre la Dama Galadriel, pero entiendo que no había tiempo para todo y esto tampoco era importante para la trama. Pero esos dos protagonizan el momento cómico que más gracia me hizo.

Dicho esto, hay cosas que hicieron las películas que me gustan mucho, y más que en los libros. Una de ellas, la muerte de Théoden. En los libros, para mi desgracia, el pobre rey no se da cuenta de que el jinete misterioso es su preciosa Éowyn, de quien quería despedirse, mientras que en las películas es la última persona de la que se despide. Sí, señor, eso sí me deja un buen sabor de boca. Además, la Éowyn de las películas me parece mejor definida, también es verdad que tiene más escenas (lo mismo ocurre con Arwen) y creo que refleja mejor lo unida que estaba al rey. 

Otra escena que me encanta es la escena de Frodo y Gollum peleando por el anillo y que sea eso lo que provoca la caída del anillo en los fuegos del Monte del Destino. En el libro, mientras Gollum celebra haber recuperado su tesoro, tropieza y cae en la lava, mientras que, en la película, el propio deseo que genera el anillo es el mismo que provoca su caída. Irónico y poético, si me preguntáis, y me encanta que ese elemento que no hacía más que enturbiar la mente y el corazón de Frodo y Gollum sea el mismo que lo lleve a su destrucción.

Por último, a pesar de mis comentarios sobre el saneamiento de la Comarca (y no, no me retracto de ellos), me pareció adecuado quitarlo de la película porque da una interpretación interesante como lo es el estrés postraumático: regresar de una guerra, volver a tu casa y que todo siga igual... Pero nada es igual porque tú has cambiado. Tal vez un guiño al propio trauma del autor durante la Primera Guerra Mundial, pero solo son suposiciones.

Conclusiones y recomendación

Leer El Señor de los Anillos solo ha hecho que aprecie aún más las películas, el universo de Tolkien y cómo ha inspirado a la fantasía actual y los autores de este género que leemos hoy en día.

Puede que sea difícil de leer por el tiempo que nos separa, y probablemente solo los lectores expertos puedan disfrutarlo, pero no dudo de que cualquier friki de la fantasía le dará una oportunidad, solo por curiosidad, por tratar de entender qué hizo Tolkien que provocó que grandes escritores de fantasía quisieran crear su propio mundo y que sus personajes vivieran grandes aventuras allí.

Si os gustaron las películas, os recomiendo también ver los vídeos de Jordi Maquiavello, que analiza aspectos del guion, la producción y la dirección muy interesantes, así como los vídeos de Jaime Altozano sobre la música de Howard Shore.

Los que los habéis leído, ¿qué os pareció?

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